Algo
sencillo pero fundamental. Las obras subterráneas se ventilan para que la gente
que esta en las mismas disponga de una correcta cantidad y calidad de aire
(fundamentalmente en lo referente a oxigeno, velocidad del aire, temperatura seca y húmeda, humedad,
gases contaminantes y polvo).
En el pasado y en la
actualidad, la mayoría de los cálculos de los parámetros anteriores se estiman
mediante formulaciones matemáticas teóricas ó teórico-experimentales de tal
forma que los resultados hacen referencia a valores medios referidos a punto
concreto representativo del hueco subterráneo y a un instante determinado. Para
tener seguridad en la extrapolación de los resultados a todos los puntos del
hueco subterráneo y a todos los instantes se mayoran los resultados mediante
los correspondientes coeficientes de seguridad implícitos ó explícitos. A veces en vez de coeficientes de seguridad son de ignorancia.

Para
que se vea la potencia de dichas herramientas de cálculo os adjunto como
ejemplo una figura (excavación de una sección en avance de un túnel con rozadora) donde se
puede ver la evolución de la distribución de velocidades de la ventilación
(recordar la relación entre dicho valor, la sección del túnel y el caudal
necesario de aire).
Nota: Dicha figura ha sido extraída de una secuencia variable correspondiente a la ejecución de la obra. Corresponde a diversas investigaciones sobre el tema que he realizado con la Prof. Dra. Susana Torno Lougedo.
Nota: Dicha figura ha sido extraída de una secuencia variable correspondiente a la ejecución de la obra. Corresponde a diversas investigaciones sobre el tema que he realizado con la Prof. Dra. Susana Torno Lougedo.